
"Vengo a proponerles un sueño": a 18 años de la asunción de Néstor Kirchner
Mariel Garay AriasEra 25 de mayo del año 2003, las principales ciudades se encontraban empapeladas como un clásico futbolero, banderas celeste y blanca en las espaldas, un niño con una mejilla pintada con un sol. Una mujer acomodando una escarapela en el pecho de alguna niña. Una pantalla gigante que se abría paso en todas las pantallas del país. Un suceso histórico. No es un mundial. No es un gol de D10S contra Inglaterra. Pero todos escuchábamos atentos a un sujeto irreverente y políticamente incorrecto que enarbolaba en un discurso frente a la Asamblea Legislativa los principios que habíamos -inconscientemente- perdido: la crisis del 2001 no sólo significó una vertiente negativa en la economía, el costo social fue exponencialmente peor. La desesperanza, el desazón, la tristeza y la bronca se habían apoderado de nuestra cotidianeidad. La juventud veía nacer a un prócer que invitaba a participar y deconstruir lo malo de la palabra "política". El aire del sur nos anunciaba un cambio político, económico y social ontológico; sabíamos que volver no era una opción. La lucha era con él, la patria era -y es- el otro.

El gigante del sur anunciaba una fórmula de país con todos nosotros adentro, números y personas habitando en una especie de superávit. Una fórmula que nos invitaba a cada uno de nosotros a unirnos: "Queremos ser la generación de argentinos que reinstale la movilidad social ascendente, pero que también promueva el cambio cultural y moral que implica el respeto a las normas y las leyes. En este marco conceptual queremos expresar los ejes directrices en materia de relaciones internacionales, manejo de la economía, los procesos de la salud, la educación, la contención social a desocupados y familias en riesgo y los problemas que plantean la seguridad y la justicia en una sociedad democrática."
Néstor se coronó con un discurso que resaltó la importancia en la movilidad social ascendente ligada de manera directa a los problemas de la pobreza, cuya solución tenía la implementación de políticas económicas que partían desde un pueblo indómito y no desde un Estado sordo, necio y mudo. Consciente de los errores y en busca de mejorar los métodos en la forma de asignación de la ayuda social, revertir la tragedia cívica del clientelismo político, Néstor combatió el monopolio de la fuerza y de la impunidad del delito para garantizar una seguridad ciudadana y una justicia basada en la paz social, el respeto a la ley, a la defensa de la vida y la dignidad de todos los argentinos.

"Vengo a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos. Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, de nuestra generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales. Pero sé y estoy convencido de que en esta simbiosis histórica vamos a encontrar el país que nos merecemos los argentinos.
Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo."
¡Viva la patria!


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