
Se acerca el año 2026 y se suelen hacer balances en todos los niveles de nuestra vida, donde la actividad de las organizaciones políticas, sindicales, sociales, intermedias y comunitarias debería estar incluida en los mismos.
Estamos en una etapa de resistencia al proyecto neoliberal de tierra arrasada de Javier Milei.
Editoriales - #NuestraMirada29/12/2023 REDACCIÓN LMEEs preciso avanzar en dos niveles: fortalecer y establecer una dinámica para las propias organizaciones y coordinar todo tipo de acciones con otros estamentos y estructuras.
Hay que organizar, estimular o sumarse a las distintas expresiones de rechazo a los proyectos del gobierno nacional, en cada ciudad, en todo el país.

Multisectoriales, cacerolazos, documentos, volantes, pintadas, son expresiones de esta situación. Hay que apostar a la creatividad y a la experiencia acumulada en años de lucha. Las organizaciones nacionales mientras tanto van enhebrando -después del acto en Plaza Lavalle- un paro nacional con movilización al Congreso.
Las acciones no son contrapuestas, existen y deben complementarse. Hay que acumular fuerza de abajo hacia arriba, a los costados y procesar las decisiones nacionales para fortalecer cada estrategia particular y general.
Es fundamental la tarea de esclarecimiento, formación y capacitación a todxs y cada uno de lxs compañerxs. Explicando, armando reuniones, juntando comisiones directivas, cuerpos de delegados, ámbitos entre organizaciones para potenciar lo que cada una puede aportar, no sólo en el plano de la movilización, sino también para potenciar tareas de información y comunicación.
Esta coyuntura estará fuertemente atravesada por la judicialización para frenar el DNU, como así también por las iniciativas, acuerdos y estrategias que se elaboren en el Congreso Nacional para que naufrague el plan del gobierno

El DNU y la Ley Omnibús golpean a una innumerable cantidad de sectores, muchos de ellos que votaron a Milei. Hay que saber analizar estas contradicciones y exponer las consecuencias de cada artículo, de cada acción que desde el gobierno nacional se emprende contra ellos. La agenda de temas a debatir la ha construido la propia derecha, Hay que acumular, cualitativamente, para tener la suficiente fuerza, en todo el territorio nacional, para enfrentarla.
Debe exigirse que los representantes y expresiones de lo político se involucren en estas decisiones, que planteen públicamente su opinión y es necesario dejar expuestos a quienes, en este rubro, miran para otro lado, rechazan formas de Milei pero no quieren discutir los contenidos de sus iniciativas, y fundamentalmente a los beneficiarios con nombre y apellido de este plan de saqueo y destrucción de la soberanía nacional. Esto involucra a todos los partidos políticos y a todas las expresiones del campo económico, financiero, social, judicial e institucional.
Esta es también una oportunidad para un replanteo de las formas de organización, de la propia construcción política, de los niveles de representatividad y de un debate imprescindible sobre el país que queremos.

Se acerca el año 2026 y se suelen hacer balances en todos los niveles de nuestra vida, donde la actividad de las organizaciones políticas, sindicales, sociales, intermedias y comunitarias debería estar incluida en los mismos.

Entre la supervivencia callejera de una Santa Fe que se asemeja a Calcuta y el refugio en tradiciones de ocasión, el autor reflexiona sobre el vacío de propuestas de los sectores populares frente a un presente de castigo y la necesidad imperiosa de ofrecer un proyecto que contenga a los privilegiados y a los olvidados.

El reciente descarrilamiento de una formación ferroviaria en el área metropolitana pone de relieve las consecuencias de la paralización de las obras públicas y el cese de la inversión estatal, dejando a la ciudad expuesta a accidentes que podrían evitarse con la culminación de la infraestructura proyectada.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina revela una caída histórica de puestos de trabajo en sectores clave como educación y administración bajo la gestión de Maximiliano Pullaro, mientras se triplican los cargos jerárquicos y se profundiza el conflicto laboral en municipios y empresas del Estado.

Se identifica al gobierno de Milei como el enemigo principal, pero la práctica militante y dirigente sigue secuestrada por la carrera por los cargos y las listas, repitiendo las viejas recetas funcionales al sistema que se dice combatir.

La idea de cinismo solo aparece en la realidad cuando se reconoce socialmente que una persona o grupo miente descaradamente, y no tiene vergüenza de hacerlo.

Detrás de la reforma laboral se esconde un sofisticado proceso de manipulación cognitiva y un mandato permanente del capital transnacional, diseñado para desandar las conquistas de 1945 y devolvernos a un pasado de servidumbre.

No alcanza con tener razón en lo económico, si se pierde la batalla por el sentido. Un recorrido por la semana, desde Palestina hasta Plaza de Mayo, para entender por qué la disputa central es simbólica y comunicacional.

Con modificaciones incluidas a último momento, el Gobierno pretende que el Senado apruebe cambios en el sistema de licencias. En el caso de que un trabajador se enferme o lesione, cobraría solo un porcentaje de su salario. Hasta el momento, la ley establece que deposite el total.

En una sesión maratónica, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que elimina las horas extras, permite el pago de salarios en especie y faculta a las empresas a decidir el período vacacional.

La media sanción de la reforma laboral incluyó la eliminación de la ley que garantizaba la estabilidad, el salario mínimo profesional y el secreto de la fuente para los trabajadores de prensa.

El Senado mexicano aprobó una reforma constitucional que recorta la carga horaria semanal y prohíbe la reducción salarial, ubicándose en las antípodas del proyecto de 12 horas diarias con media sanción en el Congreso argentino.

Mientras en Argentina la industria se desploma y los planes sociales alcanzan un récord, el informe del banco UBS revela que el mundo ya cuenta con 2.919 billonarios cuya fortuna equivale a 27 veces el PBI argentino.