
Se acerca el año 2026 y se suelen hacer balances en todos los niveles de nuestra vida, donde la actividad de las organizaciones políticas, sindicales, sociales, intermedias y comunitarias debería estar incluida en los mismos.
Difícil elegir qué es lo peor del macrismo: su desaforado engendro económico, su incontenible pulsión angurrienta, su desprecio a lo popular, su impronta anti-democrática, su impunidad que parece eterna. O quizá el macrismo sea lo peor en todo, hasta los sarcasmos que no cesan de esputar y la insistencia de permanecer para seguir haciendo daño.
Editoriales - #NuestraMirada03/08/2021 Gustavo Rosa
El día de la Pachamama, mientras tomábamos la recetada caña con ruda, muchos recordamos el cuarto aniversario de la desaparición de Santiago Maldonado. En aquellos días, los medios apologistas del macrismo trataron de minimizar el drama y, como siempre, despistar la opinión pública hasta el ridículo. “Hay un barrio de Gualeguaychú donde todos se parecen a Santiago”, vomitaba la impunidad de Clarín bajo la volanta “La desaparición del artesano”. Una vergüenza periodística que hizo escuela y contagió a comunicadores, exponentes de la derecha y hasta una buena porción del público cautivo. En aquellos tiempos, Santiago estaba en todas partes, menos en el lugar donde lo buscaron tantas veces: a orillas del río Chubut, donde lo instalaron 78 días después para sentenciar que “se ahogó solo”. Ahora, la infame Patricia Bullrich trepa a una tranquera y muy burlona celebra que “la verdad triunfó sobre el relato kirchnerista”. Una provocación más de este personaje que se cree más allá de la Justicia, que sabe que cualquier estupidez que diga será validada por un Poder comunicacional más vociferador que veraz, que cree que ni en sus peores pesadillas se verá revolcada por el barro que merece.

Pero aún no está todo dicho. Nada está dicho, aunque desde la derecha más rancia digan lo contrario. “Por suerte, se supo la verdad”, suspira la ex funcionaria y actual petardista. O petardista desde siempre, que supo concluir que Nisman, en la soledad de su baño fue asesinado y Santiago, rodeado de gendarmes, murió solo. Paradojas de los siervos del Poder Real. Bullrich se abraza a una verdad construida a martillazos. No le importa que el secretario privado de Macri, Darío Nieto haya anotado en su celular que el nuevo juez Gustavo Lleral “era propio” y que recibiría la visita del operador judicial PRO Juan Bautista Mahiques. Esa verdad tampoco incluye la salvedad de que las órdenes de Gendarmería eran desalojar la ruta y no invadir el Pu Lof de Cushamen y disparar sin límites a los aterrados mapuches. Ni la presencia de Pablo Noceti, segundo del ministerio de Seguridad, en el operativo. Ni que jamás le tomaron testimonio al payador chileno Nicasio Luna, el último que vio con vida a Santiago mientras cruzaba el río bajo las balas de los uniformados. Tampoco declararon los gendarmes que participaron de la invasión ilegal, porque el sistema de impunidad amarillo no lo permite.

El juez Gustavo Lleral no ha investigado nada; sólo ha puesto las versiones del oficialismo de entonces para salvar a todos los que ocasionaron la muerte de Santiago. Una desaparición seguida de muerte, aunque los jueces macristas Mariano Borinsky –visita habitual de Olivos- y Javier Carbajo lo nieguen. El actual ministerio de Seguridad, a cargo de Sabina Frederic, presentó una denuncia en Comodoro Py por el operativo atroz de Gendarmería, después de realizar una investigación interna. Pero nada avanza: el relato amarillo sigue siendo avalado por la Corte Suprema de Justicia que tiene congelada la continuidad de la investigación. La causa está frenada y por eso los nefastos juntistas festejan. Ellos congelan todo para seguir gozando de la impunidad por todas sus tropelías. Mientras tanto, Santiago sigue doliendo en el corazón de muchos argentinos convencidos de la injusticia que provocó su muerte.

Se acerca el año 2026 y se suelen hacer balances en todos los niveles de nuestra vida, donde la actividad de las organizaciones políticas, sindicales, sociales, intermedias y comunitarias debería estar incluida en los mismos.

Entre la supervivencia callejera de una Santa Fe que se asemeja a Calcuta y el refugio en tradiciones de ocasión, el autor reflexiona sobre el vacío de propuestas de los sectores populares frente a un presente de castigo y la necesidad imperiosa de ofrecer un proyecto que contenga a los privilegiados y a los olvidados.

El reciente descarrilamiento de una formación ferroviaria en el área metropolitana pone de relieve las consecuencias de la paralización de las obras públicas y el cese de la inversión estatal, dejando a la ciudad expuesta a accidentes que podrían evitarse con la culminación de la infraestructura proyectada.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina revela una caída histórica de puestos de trabajo en sectores clave como educación y administración bajo la gestión de Maximiliano Pullaro, mientras se triplican los cargos jerárquicos y se profundiza el conflicto laboral en municipios y empresas del Estado.

Se identifica al gobierno de Milei como el enemigo principal, pero la práctica militante y dirigente sigue secuestrada por la carrera por los cargos y las listas, repitiendo las viejas recetas funcionales al sistema que se dice combatir.

La idea de cinismo solo aparece en la realidad cuando se reconoce socialmente que una persona o grupo miente descaradamente, y no tiene vergüenza de hacerlo.

Detrás de la reforma laboral se esconde un sofisticado proceso de manipulación cognitiva y un mandato permanente del capital transnacional, diseñado para desandar las conquistas de 1945 y devolvernos a un pasado de servidumbre.

No alcanza con tener razón en lo económico, si se pierde la batalla por el sentido. Un recorrido por la semana, desde Palestina hasta Plaza de Mayo, para entender por qué la disputa central es simbólica y comunicacional.

El avance del fuego alcanza simultáneamente a distritos del norte, centro y sur del país, mientras las comunidades locales enfrentan la emergencia con recursos limitados ante el desborde de los operativos de contención.

La delegación argentina ante las Naciones Unidas respaldó la incursión militar en Venezuela bajo argumentos que fueron desmentidos por los propios informes de seguridad de Estados Unidos.

El vicejefe de Gabinete de la administración Trump desconoció la vigencia de las leyes internacionales y condicionó el comercio de las naciones latinoamericanas a la autorización de Washington.

Bajo una custodia militar extrema y tras su captura en territorio soberano, el mandatario venezolano fue presentado ante un tribunal federal donde rechazó los cargos de narcoterrorismo.

La Armada estadounidense inició un operativo de caza contra un buque de bandera panameña que transporta crudo venezolano, en una escalada del control militar sobre las rutas comerciales del continente.