
Difícil elegir qué es lo peor del macrismo: su desaforado engendro económico, su incontenible pulsión angurrienta, su desprecio a lo popular, su impronta anti-democrática, su impunidad que parece eterna. O quizá el macrismo sea lo peor en todo, hasta los sarcasmos que no cesan de esputar y la insistencia de permanecer para seguir haciendo daño.






