La industria y la lechería bonaerenses sufren el retroceso más profundo de la última década

La cadena láctea registró la contracción porcentual más profunda de toda la medición, con un impacto territorial que se observa con nitidez en el municipio de General Rodríguez
Nacionales20/07/2026La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

Un informe del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Universidad Nacional de La Plata reveló que la economía de la provincia de Buenos Aires experimentó un estancamiento estructural entre 2016 y 2025, con una caída generalizada en las manufacturas y en las cadenas agroalimentarias clave. La cadena láctea registró la contracción porcentual más profunda de toda la medición, con un impacto territorial que se observa con nitidez en el municipio de General Rodríguez, donde el valor agregado cayó a un ritmo promedio anual de menos del 3 por ciento. Esta dinámica, según los investigadores, no responde a factores climáticos coyunturales sino a una crisis estructural en el entramado lechero.

Industria lechera

El retroceso de la industria tradicional se extiende a rubros como bienes de capital, plásticos, textil e indumentaria, automotriz y siderurgia, que restaron en conjunto más de un punto porcentual al valor agregado bruto provincial. Los municipios del primer cordón del conurbano, entre ellos La Matanza, San Martín, Lanús, Avellaneda y Quilmes, concentran el 52,2 por ciento del valor agregado de la provincia y son los que más sufren esta desindustrialización. Frente al cierre de fábricas, la actividad económica de esas zonas pasó a depender cada vez más del comercio y los servicios financieros.

El sector de transporte y logística, en cambio, fue el que más creció entre 2016 y 2025, con una incidencia positiva de 0,50 puntos porcentuales, seguido por los servicios de salud, el software y el turismo. Esta dinámica consolidó una transición estructural donde los servicios urbanos de alto valor agregado ganaron el terreno perdido por la industria fabril, especialmente en el segundo cordón del conurbano, donde municipios como Malvinas Argentinas, Ezeiza, Esteban Echeverría y Moreno crecieron gracias a la instalación de grandes centros logísticos y comercios formales.

El Observatorio de la Cadena Láctea, en su último reporte, señaló que la demanda de lácteos sigue débil y selectiva, con una caída del 4,7 por ciento en el volumen comercializado durante abril. Algunos productos de menor valor relativo muestran repuntes, pero los de mayor precio aún sufren rezagos, incluso cuando los precios de la canasta láctea vienen por detrás de la inflación y de los salarios. Esta situación profundizó la crisis en los distritos del interior provincial donde la lechería es el principal motor económico.

En el ámbito agropecuario, el estancamiento de la cadena de la soja contrastó con el avance de otros cultivos. La superficie sembrada de soja se redujo un 8,7 por ciento a nivel nacional en la campaña 2025/2026, y en la provincia de Buenos Aires la retracción llegó al 14 por ciento en algunas regiones de la zona núcleo. En cambio, las cadenas triguera, girasolera, maicera y especialmente la del maní, que se posicionó como la actividad de mayor crecimiento porcentual en el territorio bonaerense, traccionaron de manera positiva.

El estudio de la UNLP agrupó a los 39 municipios que combinan un perfil exportador agropecuario dinámico y actividad turística como "Líderes", entre ellos comunas del noroeste que capitalizaron el auge manicero y localidades costeras impulsadas por el turismo. En esas zonas del interior y la costa, la ausencia de industrias tradicionales en declive evitó el lastre económico observado en el conurbano, aunque los rubros que crecen son los que menos mano de obra generan, lo que redefine las condiciones de empleo y organización social en cada territorio.

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