
El Gobierno eliminó las retenciones al campo hasta octubre para acelerar la entrada de dólares
La Mecha Encendida
En medio de la crisis cambiaria y con reservas en rojo, el Gobierno nacional decidió eliminar hasta octubre las retenciones a las exportaciones agropecuarias. La medida, publicada este martes en el Boletín Oficial, fija la alícuota en 0% para granos, carnes y derivados, con un límite de 7.000 millones de dólares en Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) o hasta el 31 de octubre, lo que ocurra primero.

Según el decreto, los exportadores que se inscriban en este esquema deberán liquidar el 90% de las divisas en un plazo máximo de tres días hábiles. De no hacerlo, volverán a tributar con las alícuotas anteriores. El objetivo declarado es “acelerar la liquidación de divisas” y aliviar la presión sobre el Banco Central.
El campo celebra, pero pide que sea permanente
Las entidades agropecuarias recibieron con entusiasmo la decisión, aunque advirtieron que se trata de un alivio de corto plazo. La Sociedad Rural Argentina (SRA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) remarcaron que la temporalidad de la medida deja afuera a quienes ya habían vendido su producción y reclamaron que la quita sea definitiva para garantizar previsibilidad.
Desde la Mesa de Enlace señalaron que la eliminación de retenciones es un “viejo reclamo del sector” y que, aun limitada en el tiempo, abre una ventana de oportunidad para el ingreso rápido de divisas.
Críticas por el costo fiscal y la pérdida de recursos
No todos los sectores miran con buenos ojos la decisión. Economistas advierten que el Estado resignará miles de millones de pesos que podrían haberse destinado a políticas sociales, en un contexto donde los recursos públicos son escasos. Gobernadores de provincias productoras también cuestionaron la medida, señalando que puede profundizar la concentración y que el beneficio principal recaerá en los grandes exportadores.
Además, existe preocupación por el posible impacto en los precios internos de los alimentos, al eliminar un mecanismo que servía como colchón frente a la inflación.
Una apuesta electoral
Con esta jugada, el Gobierno busca generar un shock de confianza y estimular la entrada de dólares antes de las elecciones. Sin embargo, al no ser una medida estructural, persiste la incertidumbre: las decisiones de inversión y siembra siguen condicionadas por la falta de reglas estables.
El campo gana aire, el Estado pierde recursos y la sociedad queda a la espera de si esta apuesta traerá estabilidad o si será apenas un respiro de corto plazo en una economía que no logra salir de la emergencia.


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