Crisis en la industria textil en Santa Fe

La combinación de una baja estrepitosa en las ventas internas y el aumento de productos extranjeros, principalmente de origen chino, pone en jaque al sector textil provincial y nacional, que ya registra la pérdida de miles de puestos de trabajo y el cierre de cientos de empresas.
Economía22/12/2025La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años, enfrentando un escenario de "tormenta perfecta" donde convergen la pérdida del poder adquisitivo de la población y una política de apertura comercial que favorece el ingreso de productos importados. Según datos recientes del INDEC y de la Fundación Proteger, la utilización de la capacidad instalada en este sector cayó por debajo del 33%, el registro más bajo del último bienio. Esta situación se agrava con el avance del gigante asiático, China, que ya domina más del 70% del mercado local, desplazando de manera directa a la manufactura nacional y generando una preocupación creciente en los polos productivos de la provincia de Santa Fe y el resto del país.

El diagnóstico de los referentes del sector, como Luciano Galfione de la Fundación Proteger, apunta a que el primer impacto devastador fue la caída del consumo interno. Al ser la indumentaria un bien elástico, es uno de los primeros consumos que las familias recortan cuando los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. A este fenómeno se suma la reciente reducción de aranceles a la importación, una medida que, según los industriales, genera una competencia desleal. Mientras se bajan impuestos para productos que recorren más de 20 mil kilómetros para llegar a las góndolas, las fábricas locales deben sostener una estructura de costos pesada, marcada por una alta carga impositiva, costos logísticos elevados y tasas de interés que dificultan cualquier intento de inversión o financiamiento.

La asimetría en las condiciones de competencia es otro de los puntos de conflicto. La industria argentina debe cumplir con regímenes laborales, aguinaldos, vacaciones y normativas ambientales que no existen o no se controlan en los países desde donde provienen las prendas de bajo costo. Esta disparidad distorsiona el mercado y pone a los productores santafesinos en una situación de vulnerabilidad extrema. El costo social de este proceso ya es tangible y alarmante, con un saldo de más de 16 mil puestos de trabajo formales perdidos en todo el territorio nacional y el cierre de más de 300 empresas textiles. La gravedad reside en que este sector es una de las principales fuentes de empleo, especialmente para las mujeres, lo que convierte la crisis industrial en un problema de honda repercusión social.

Frente a este panorama, las voces del sector reclaman con urgencia una política industrial de largo plazo que brinde previsibilidad. Los empresarios advierten que pasar de un extremo de protección a uno de apertura total sin transiciones destruye un capital productivo y humano que lleva años reconstruir. La falta de equilibrio entre el fomento del desarrollo nacional y la búsqueda de precios bajos mediante la importación está formateando un nuevo mapa económico donde las pymes, motor fundamental de la economía regional, se ven obligadas a ajustar sus estructuras o cerrar sus puertas definitivamente ante la imposibilidad de competir en un mercado interno cada vez más reducido y extranjerizado.

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