Brasil repudió la revocación de visas y sanciones impuestas por el gobierno de Trump

El mandatario expresó su rechazo a las decisiones del gobierno estadounidense, que afectan a funcionarios del Poder Ejecutivo y del Supremo Tribunal Federal.

Internacionales27/08/2025La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, denunció este martes que el gobierno de Estados Unidos revocó la visa de su ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, en el marco de una creciente tensión diplomática entre ambos países. Hasta el momento, el Departamento de Estado del gobierno de Donald Trump no ha confirmado la medida.

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Durante una reunión de gabinete en Brasilia, transmitida en vivo, Lula expresó su "solidaridad" con Lewandowski ante lo que calificó como “un gesto irresponsable de Estados Unidos al revocar su visa” con motivos políticos. “Quiero expresar mi solidaridad, y la del gobierno, con mi compañero Lewandowski ante esta actitud inaceptable”, dijo el mandatario ante sus ministros.

Lula consideró que la medida “es una vergüenza para ellos, no para el ministro”, y subrayó que Lewandowski “debería sentirse orgulloso de lo que ha hecho, tanto como para que esta gente odie así a Brasil”. Agregó que estas acciones "no son solo contra Lewandowski, sino contra todos los jueces del Supremo Tribunal Federal y contra cualquier figura pública brasileña".

El conflicto continúa intensificándose desde la imposición de aranceles punitivos por parte del gobierno de Trump, que justificó la medida alegando una “caza de brujas” en Brasil tras el juicio por intento de golpe de Estado contra el expresidente y aliado, Jair Bolsonaro. Además de los aranceles, Washington ordenó la cancelación de visas a varios funcionarios brasileños y aplicó sanciones financieras a integrantes del gobierno y del Poder Judicial. "Estas actitudes son inaceptables, no sólo contra Lewandowski, sino contra todo el Supremo y contra cualquier personalidad brasileña", reiteró Lula.

 El presidente agregó que Brasil no aceptará ser tratado como una nación de segunda categoría y defendió la soberanía institucional del país: “Estamos dispuestos a sentarnos a la mesa en igualdad de condiciones. Lo que no aceptaremos es ser tratados como subordinados. No lo permitiremos de nadie”, advirtió. Lula reiteró que su gobierno está "24 horas por día dispuesto a negociar asuntos comerciales", pero no su "soberanía".

Trump impuso aranceles del 50 por ciento a numerosos productos brasileños, en medio de su apoyo explícito a Bolsonaro, con quien compartió afinidad ideológica durante sus respectivos primeros mandatos. Pero el exmandatario brasileño enfrenta un proceso judicial por presuntamente haber planeado un golpe de Estado tras perder frente a Lula en las elecciones presidenciales de 2022. Aunque Bolsonaro niega las acusaciones, los fiscales afirman que consideró declarar un “estado de sitio”, movilizar al Ejército y convocar nuevas elecciones para evitar la transición democrática, y puede enfrentar hasta 40 años de prisión. El Supremo anunciará su veredicto a partir del 2 de septiembre.

 En julio, la administración Trump suspendió la visa del juez a cargo del caso contra Bolsonaro, Alexandre de Moraes, junto a otros magistrados del Supremo Tribunal Federal. De Moraes también fue sancionado bajo la Ley Magnitsky, que permite congelar activos y prohibir operaciones con personas acusadas de violar derechos humanos. Sin embargo, una fuente judicial brasileña dijo a que el magistrado "no tiene bienes en Estados Unidos".

Lula también respondió a nuevas amenazas arancelarias lanzadas por Trump este lunes, quien advirtió que “los países con tasas, legislación, normas o regulaciones digitales” podrían enfrentar “aranceles adicionales sustanciales”. Al abrir la reunión de gabinete, Lula acusó a Washington de actuar “como si fuera el emperador del planeta” y de seguir “amenazando al mundo entero”.

 “Somos un país soberano, tenemos una Constitución, y quien quiera entrar en estos 8 millones y medio de kilómetros cuadrados, en nuestro espacio aéreo, marítimo o en nuestras selvas, tiene que rendir cuentas a nuestras leyes”, afirmó.

Durante el encuentro, centrado en la respuesta a las medidas comerciales estadounidenses, Lula y varios ministros usaron gorras azules con la consigna “Brasil es de los brasileños”, en contraste con la gorra roja del “Hacer a Estados Unidos Grande de Nuevo" ("Make America Great Again”), símbolo del trumpismo.

 

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