Desmantelamiento del Programa de Cardiopatías Congénitas

El despido del equipo técnico especializado deja al sistema de salud sin el nexo que garantiza las cirugías de alta complejidad para recién nacidos en todo el país.
Nacionales05/01/2026La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) ha dejado de funcionar de manera operativa tras el despido de su equipo de especialistas y la falta de designación de nuevas autoridades. Este programa, que centralizaba la derivación de pacientes pediátricos hacia los centros de alta complejidad, operaba como el único mecanismo estatal para garantizar que los recién nacidos con malformaciones cardíacas fueran intervenidos en los tiempos que exige la supervivencia. Sin la estructura de coordinación técnica, el sistema federal de salud ha perdido la capacidad de asignar turnos y derivaciones según la gravedad de cada caso y la disponibilidad de camas en los hospitales públicos.

Los expertos que fueron desvinculados de sus cargos formaban parte de un equipo con trayectoria en la gestión de redes de derivación sanitaria. Su función principal era el seguimiento de cada paciente desde el diagnóstico prenatal hasta la cirugía y el postoperatorio, gestionando el traslado de niños desde provincias con menor infraestructura hacia centros de referencia como el Hospital Garrahan o el Hospital El Cruce. Actualmente, las direcciones de los hospitales pediátricos reportan que no existe un interlocutor oficial en el Ministerio de Salud para autorizar las cirugías o gestionar el financiamiento de los insumos necesarios para estas intervenciones de alta complejidad.

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La parálisis administrativa impacta directamente en la lista de espera de pacientes que requieren cirugía inmediata. El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas permitía reducir la mortalidad infantil mediante una intervención temprana que ahora depende de la gestión individual de cada hospital, sin un criterio unificado de urgencia nacional. Organizaciones de familiares y profesionales de la salud denuncian que la falta de coordinación está provocando demoras críticas en los traslados, en una patología donde la sobrevida depende estrictamente del cumplimiento de los plazos quirúrgicos en los primeros días o meses de vida.

La situación se agrava con la incertidumbre sobre el presupuesto destinado a las prótesis y medicamentos específicos para el tratamiento postquirúrgico. Mientras el Ministerio de Salud mantiene las oficinas de coordinación cerradas, los centros de salud provinciales enfrentan el colapso de sus servicios de neonatología al no poder derivar a los pacientes hacia los centros de mayor nivel de complejidad. La red federal de cardiopatías, que funcionaba bajo un esquema de cooperación entre jurisdicciones, se encuentra actualmente desarticulada, dejando la resolución de las emergencias pediátricas librada a la capacidad operativa aislada de cada institución pública.

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