El Banco Central admite que no existen contratos por el envío de oro al exterior

En medio de un fuerte hermetismo oficial, la entidad monetaria informó que no posee registros administrativos de la colocación de lingotes en centros financieros internacionales, lo que desató una crisis de transparencia y una intimación judicial para que se revele el destino final de los activos nacionales.

Nacionales24/12/2025La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

El manejo de las reservas de oro de la República Argentina ha ingresado en un terreno de incertidumbre legal y administrativa que amenaza con convertirse en un escándalo institucional de proporciones. Tras meses de opacidad y reiteradas negativas ante pedidos de acceso a la información pública, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), conducido por Santiago Bausili, admitió formalmente que no existen contratos registrados que respalden el envío de lingotes al exterior. Esta confesión, que surge en respuesta a las auditorías solicitadas por la Auditoría General de la Nación (AGN), señala que los instrumentos de colocación con el Banco de Pagos Internacionales (BIS) o cualquier otro depositario extranjero "no existen a la fecha ni los había al 31 de diciembre de 2024", dejando un vacío documental sobre una de las operaciones financieras más sensibles de la actual gestión.

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Ante este escenario de falta de registros, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal intervino de manera contundente, revocando un fallo de primera instancia que permitía al Central mantener la reserva total de la documentación. El tribunal, integrado por los jueces Guillermo Treacy y Pablo Gallegos Fedriani, determinó que el BCRA no justificó adecuadamente por qué la difusión de estos datos comprometería la seguridad financiera, y ordenó la entrega inmediata de la información sobre los montos, funcionarios intervinientes y costos logísticos de los traslados realizados durante 2024. La resolución judicial responde a un amparo presentado por la Asociación Bancaria, que denunció la imposibilidad de ejercer el control ciudadano sobre la administración de activos estratégicos que pertenecen a todos los argentinos.

La Auditoría General de la Nación también ha reforzado su posición tras la reciente jura de nuevos integrantes, lo que le permite alcanzar el quórum necesario para avanzar con investigaciones que habían sido obstaculizadas por el propio Banco Central. Desde el organismo de control se sugirió al Congreso Nacional iniciar demandas judiciales por entorpecimiento de las labores de auditoría, dado que la entidad monetaria solo permitía el acceso visual a ciertos documentos, prohibiendo la toma de apuntes o copias, una práctica calificada como incompatible con un régimen republicano de transparencia. Las sospechas sobre el destino del oro se han multiplicado ante la falta de papeles: mientras algunos sectores advierten sobre una posible conversión de los lingotes en liquidez para afrontar pagos de deuda, otros cuestionan la desprotección jurídica de los activos ante posibles embargos en jurisdicciones extranjeras.

Este proceso de desmantelamiento de los mecanismos de control administrativo ocurre en un contexto de fuerte ajuste fiscal y reconfiguración de la lógica estatal, donde la transferencia de recursos y la toma de decisiones críticas parecen eludir sistemáticamente el escrutinio de los organismos técnicos. La ausencia de contratos en una operatoria multimillonaria no solo representa una falla administrativa grave, sino que formatea un modo de entender la gestión pública donde la discrecionalidad oficial reemplaza a la rendición de cuentas. Mientras la justicia exige respuestas claras sobre dónde están los lingotes y bajo qué condiciones fueron trasladados, el silencio administrativo del Banco Central profundiza la desconfianza social y política sobre el verdadero estado de las reservas que deben garantizar la estabilidad económica del país.

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