El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este lunes con “eliminar de inmediato” cualquier buque iraní que se salte el bloqueo que la Marina de su país inició en el estrecho de Ormuz, mientras que Irán advirtió que si los puertos iraníes son amenazados no habrá seguridad para nadie.

En una publicación Trump aseguró: “Si cualquiera de estos buques se acerca lo más mínimo a nuestro bloqueo, será eliminado de inmediato, utilizando el mismo sistema de neutralización que empleamos contra los narcotraficantes en embarcaciones en alta mar. Es rápido y brutal”.
“La Armada de Irán yace en el fondo del mar, completamente aniquilada: 158 buques. Lo que no hemos atacado es su reducido número de lo que ellos denominan ‘buques de ataque rápido’, ya que no los consideramos una amenaza significativa”, señaló el mandatario, cuyo mensaje se produjo apenas media hora después de que entrara en vigor el bloqueo.
Además, el Centcom indicó que las fuerzas estadounidenses no obstaculizarían la libertad de los buques que transiten hacia y desde puertos no iraníes, y que se proporcionará información adicional a los marineros comerciales a través de un aviso formal antes de que comience el bloqueo.
Por su parte, las Fuerzas Armadas iraníes advirtieron que la seguridad de los puertos en el golfo Pérsico y el mar de Omán “es para todos o para nadie”. “Si la seguridad de los puertos de la República Islámica de Irán en el golfo Pérsico y el mar de Omán se ve amenazada, ningún puerto en estas aguas estará a salvo”, dijo el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari.
Zolfaqari reiteró que Teherán continuará aplicando con firmeza un mecanismo permanente de control del estrecho de Ormuz según el cual no permitirán el paso de embarcaciones vinculadas al enemigo. “Otras embarcaciones, respetando las normas establecidas por las fuerzas armadas iraníes, seguirán pudiendo cruzar el estrecho”, aseguró. Irán mantuvo cerrada esta vía estratégica, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, en represalia por la ofensiva estadounidense e israelí iniciada el 28 de febrero contra la República Islámica.














