Glaciares en riesgo: La reforma de la Ley de Glaciares desata una fuerte polémica en el Congreso

La protección de las fuentes de agua dulce en Argentina ha ingresado en una zona de máxima incertidumbre política tras la propuesta de modificación de la Ley de Glaciares impulsada por el Gobierno Nacional en las actuales sesiones extraordinarias.
Ambiente24/02/2026Martín OrellanoMartín Orellano

En febrero de 2026, el debate legislativo se ha intensificado debido a la presión de los sectores mineros y los gobernadores cordilleranos, quienes buscan flexibilizar los límites de protección ambiental vigentes para permitir el avance de proyectos extractivos en zonas que hoy son consideradas intocables por la normativa. Esta iniciativa choca frontalmente con las advertencias de la comunidad científica y de Naciones Unidas, que recientemente alertó sobre una "quiebra global hídrica", señalando que la desaparición de los reservorios congelados es una amenaza directa para la supervivencia de millones de personas que dependen del deshielo estacional.

Ley de Glaciares: la importancia del hielo para el derecho al agua -  Agencia de Noticias Tierra VivaEl núcleo de la controversia reside en la intención de redefinir qué se considera un área protegida, limitando la conservación estrictamente a los cuerpos de hielo que cumplan con dimensiones específicas y eliminando la protección del ambiente periglacial. Esta zona, conformada por suelos congelados que actúan como reguladores hídricos esenciales, es fundamental para mantener el caudal de los ríos en períodos de sequía extrema. Para las organizaciones ambientalistas y las comunidades locales, reducir la salvaguarda de estos ecosistemas equivale a priorizar los beneficios económicos de corto plazo por sobre la integridad de las cuencas que alimentan al agro y al consumo humano en gran parte del país, especialmente en un contexto de calentamiento global acelerado que ya ha reducido el 30 por ciento de la masa glaciar mundial desde la década de 1970.

La tensión política se ha trasladado a las calles y a los recintos legislativos, donde se espera que el tratamiento de la ley genere una de las mayores movilizaciones ambientales del año. Mientras el oficialismo argumenta que la reforma es necesaria para atraer inversiones extranjeras y dinamizar la minería de litio y cobre, sectores de la oposición y asambleas ciudadanas denuncian que se está legislando en favor de intereses corporativos sin considerar los compromisos climáticos internacionales asumidos por el país. La discusión se da en un momento crítico, con la Patagonia argentina enfrentando récords de temperatura y una sequía prolongada que facilita la propagación de incendios forestales incontrolables, lo que refuerza el argumento de quienes sostienen que desproteger el agua es condenar el futuro de la región.

El impacto de una posible modificación en la ley no solo afectaría la geografía nacional, sino que enviaría un mensaje contradictorio a la agenda climática global, en la que Argentina se había posicionado como un referente en protección de ecosistemas de montaña. Los glaciares no solo son paisajes turísticos, sino reservorios que almacenan el 70 por ciento del agua dulce del planeta; su vulnerabilidad ante la actividad industrial es irreversible. En las próximas semanas, el Congreso deberá decidir si mantiene el estándar de protección actual o si cede ante las demandas de un modelo económico que, según los expertos en clima, ignora los límites biofísicos de un planeta en crisis, donde el agua se ha convertido en el recurso más escaso y codiciado del siglo veintiuno.

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