Ruptura gremial y movilización: El Frente de Sindicatos Unidos desafía al Congreso con un paro nacional

El tablero sindical argentino ha sufrido una fractura determinante ante el avance de la reforma laboral en el Senado. 
Sindicales y Trabajadorxs24/02/2026La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), una coalición que agrupa a sectores de peso como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Aceiteros y gremios aeronáuticos, ha decidido lanzar una movilización masiva al Congreso para este viernes a partir de las 12 horas. Esta medida se toma de forma independiente y ante la falta de una convocatoria oficial por parte de la conducción nacional de la CGT, lo que evidencia una creciente tensión interna en el movimiento obrero. En paralelo, ATE ha profundizado la apuesta con el llamado a un Paro Nacional para la misma jornada, bajo la premisa de que la calle es el único espacio legítimo para intentar frenar lo que consideran una entrega histórica de derechos conquistados.

La reforma laboral tensiona la interna sindical y los gremios combativos  convocaron a una movilización para el viernes | TN

Desde la conducción del frente sindical denuncian que la actual reforma laboral representa una continuidad ideológica de los planes económicos implementados durante la última dictadura militar hace cinco décadas. Los dirigentes del FreSU han sido categóricos al señalar que el proceso legislativo en el Senado está viciado por la supuesta compra de votos que busca convertir a la cámara alta en una escribanía del Poder Ejecutivo. Esta postura marca una distancia crítica con aquellos sectores del sindicalismo que han depositado su confianza en las negociaciones con gobernadores o en las instancias judiciales, instando en cambio a confiar en la capacidad de movilización de los trabajadores para evitar que la ley sea sancionada definitivamente bajo las presiones del Gobierno Nacional.

La conflictividad social se encamina hacia un punto de máxima ebullición, con los líderes gremiales advirtiendo que, independientemente del resultado de la votación, el viernes no representa el final de una etapa, sino el comienzo de un ciclo de mayor tensión.

La crítica interna hacia la cúpula de la CGT es frontal, cuestionando la decisión de no convocar a un paro general unificado en un momento de crisis para la infraestructura y la estabilidad laboral. Para los sindicatos movilizados, regalarle la calle al gobierno de Javier Milei y Patricia Bullrich es una opción inaceptable, responsabilizando directamente a las autoridades nacionales por el previsible aumento de la violencia social que podría desencadenar la aprobación de la normativa sin consenso de las bases.

La movilización del viernes promete ser una de las demostraciones de fuerza más importantes del bloque de sindicatos combativos, integrando a más de cien organizaciones de diversas centrales obreras. Mientras el oficialismo busca cerrar filas para obtener la aprobación de la reforma, los trabajadores viales y estatales se preparan para una jornada de resistencia que paralizará la administración pública y sectores estratégicos de la producción. El mensaje de los dirigentes es claro: la defensa de los derechos laborales no admite esperas ni delegaciones en el ámbito político-institucional cuando los votos en el Congreso parecen estar condicionados por acuerdos de espaldas a la ciudadanía, configurando un escenario de incertidumbre sobre la paz social para el cierre de la semana.

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