
La verdad se abre paso: identifican más restos de personas desaparecidas en La Perla
La Mecha EncendidaEl Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de otras personas que estuvieron secuestradas en el campo de concentración conocido como La Perla, el centro de exterminio más grande del interior del país. El juez federal de Córdoba Hugo Vaca Narvaja se encuentra, por estos días, dándoles la noticia a los familiares, que sostuvieron una búsqueda de casi medio siglo para saber qué había hecho la dictadura con sus seres queridos. “Cada hallazgo es un paso más en la búsqueda de memoria, verdad y justicia”, remarcaron desde la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo.

La Perla funcionó entre 1976 y 1978. Se estima que por ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio (CCDTyE) pasaron entre 2200 y 2500 personas, según investigaciones del Archivo Provincial de la Memoria (APM) de Córdoba. La Perla estaba ubicada en terrenos del Tercer Cuerpo de Ejército, a la vera de la Ruta 20 que une Córdoba capital con Villa Carlos Paz. El campo de concentración dependía del Destacamento de Inteligencia 141 de Córdoba.
La modalidad predominante del exterminio fueron los fusilamientos y los enterramientos clandestinos. La sobreviviente Teresa Meschiati lo explicó con claridad al declarar en la megacausa: “Así como en la ESMA se iban para arriba; nosotros nos íbamos para abajo”.
En La Perla, los represores hacían alusión a los pozos, a ver crecer los rabanitos desde abajo o a “metro ochenta”. Todos eran eufemismos relacionados con los enterramientos.
Había una mecánica para el asesinato. Quienes iban a ser “trasladados” eran cargados en camiones a los que los perpetradores habían bautizado Menéndez-Benz, en alusión a Luciano Benjamín Menéndez, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército y, por ende, señor de la vida y la muerte en diez provincias –entre ellas Córdoba–. Los camiones partían, pero volvían al rato, lo que era una señal de que la disposición final de los cuerpos se daba en un área circundante.
Lo que pasaba después eran reconstrucciones parciales o suposiciones. La verdad pudo comprobarse gracias a las excavaciones que permitieron recuperar los cuerpos de algunas de las tantas víctimas que pasaron por La Perla.
Entre septiembre y noviembre del año pasado, el EAAF, junto al Servicio de Antropología Forense del Instituto Médico Forense del Poder Judicial de la provincia de Córdoba, trabajó sobre la zona conocida como la Loma del Torito. Para encontrar el área específica en la que debían concentrarse fueron fundamentales los aportes del geólogo Guillermo Sagripanti, de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
No era un área novedosa para los antropólogos porque ya habían estado allí en 2004. Habían llegado a partir de los testimonios de un trabajador rural, José Julián Solanille, que se acercó a declarar ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) para señalar que había visto los camiones Mercedes-Benz que trasladaban secuestrados y que después escuchaba los estruendos de los disparos.
En 2004, se reveló que existía un descargo administrativo del teniente coronel Guillermo Bruno Laborda en el que hablaba de fusilamientos y de una remoción de cadáveres que habría tenido lugar en los primeros meses de 1979. Para entonces, ya se conocían los primeros testimonios sobre La Perla y los represores querían asegurarse de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no encontraría evidencia de sus crímenes al visitar el país, precisó Horacio Verbitsky en esa investigación.
Durante las tareas, los antropólogos encontraron restos óseos en dos áreas de la Loma del Torito, separadas entre sí por unos 300 metros. Los hallazgos correspondían a piezas de tamaño pequeño, lo que podría sustentar la hipótesis de que se utilizó maquinaria para remover los cuerpos.
Los trabajos del EAAF ya dieron lugar a dos tandas de identificaciones. En marzo, se anunció que se habían recuperado restos de doce personas. También se halló la medalla que llevaba Jorge Omar Cazorla, marido de Graciela Geuna. Geuna, además de sobreviviente de La Perla, es una de las impulsoras de la querella que promueve la búsqueda de los restos.
En el juzgado federal de Vaca Narvaja, no dieron información. A través de otras fuentes, se pudo confirmar que se estaba trabajando en notificar e informar a las familias. Se espera que la semana próxima el juez brinde una conferencia de prensa.
“Celebramos los nuevos hallazgos en La Loma del Torito, fruto del trabajo de análisis antropológico y genético realizado por el EAAF sobre los restos recuperados en la Guarnición Militar La Calera, donde funcionó el centro clandestino de detención La Perla”, escribió la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, que es querellante en la causa conocida como enterramientos clandestinos.


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