Abucheos y respuestas irónicas de Pullaro ante el reclamo docente

El inicio del ciclo lectivo en la provincia de Santa Fe se ha visto empañado por un clima de profunda hostilidad entre el Poder Ejecutivo y los gremios de la educación. 
Provincia de Santa Fe24/02/2026La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

Durante un acto oficial encabezado por el gobernador Maximiliano Pullaro, la tensión acumulada por las fallidas paritarias y los descuentos salariales estalló en una manifestación de rechazo directa.

Mientras el mandatario intentaba pronunciar su discurso inaugural, un nutrido grupo de docentes y representantes gremiales de AMSAFE y SADOP interrumpió la ceremonia con cánticos y abucheos que impidieron la normal fluidez del evento.

Ante el coro de protestas que reclamaba por la pérdida del poder adquisitivo y la quita de incentivos nacionales, Pullaro optó por una respuesta punzante, señalando con ironía que los manifestantes eran parte de su propia "hinchada", una frase que no tardó en viralizarse y profundizar la grieta con el sector público.

El conflicto de fondo radica en la decisión del gobierno provincial de no cumplir con la totalidad de la cláusula gatillo heredada de la gestión anterior y la implementación de un sistema de premios por asistencia que los docentes califican como un "presentismo encubierto". Para los trabajadores de la educación, la actitud del gobernador en el acto fue interpretada como una falta de respeto a la realidad económica que atraviesan los maestros, quienes han visto sus sueldos licuados por la inflación y la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). La ironía del mandatario, lejos de calmar los ánimos, funcionó como un catalizador para que las bases gremiales ratificaran nuevas medidas de fuerza, asegurando que la educación pública no puede sostenerse sobre la base del hostigamiento a sus profesionales.

Desde el entorno de la Gobernación, se intentó minimizar el impacto del incidente argumentando que la protesta fue orquestada por sectores minoritarios con intencionalidad política. Sin embargo, el descontento parece ser transversal en las escuelas de la provincia, donde la infraestructura deficiente y la falta de insumos básicos se suman a la disputa salarial. Pullaro ha mantenido una postura rígida, sosteniendo que la provincia no puede comprometer fondos que no posee y que la eficiencia administrativa es innegociable. Esta visión fiscalista choca con la lógica de los sindicatos, que advierten sobre un proceso de precarización educativa que pone en riesgo el derecho de miles de niños y jóvenes santafesinos a recibir una formación de calidad en condiciones dignas.

La escena vivida durante el acto oficial es apenas un síntoma de un escenario de conflictividad social que se replica en diferentes puntos del país, donde los gobernadores se encuentran en una posición de pinza entre el recorte de fondos nacionales y las demandas crecientes de sus propios empleados. El episodio de la "hinchada" quedará registrado como un momento de quiebre en la relación de Pullaro con el magisterio, marcando un endurecimiento de las posiciones que dificulta cualquier salida dialogada en el corto plazo. Mientras los docentes preparan nuevas movilizaciones, la gestión santafesina enfrenta el desafío de gobernar en un contexto donde el malestar social ya no se queda en las aulas, sino que se manifiesta con fuerza en cada aparición pública de sus máximas autoridades.

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