Tensión en el Golfo Pérsico: EE. UU. busca imponer un arancel militar en el Estrecho de Ormuz ante la resistencia de Irán

La pretensión de Washington de controlar de forma unilateral la estratégica vía marítima y cobrar un canon del 20 por ciento al transporte internacional profundiza el conflicto soberano con Teherán en la región.
Internacionales13/07/2026La Mecha EncendidaLa Mecha Encendida

La disputa geopolítica en Medio Oriente ingresó en una fase de extrema gravedad tras la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de asumir de manera unilateral la administración de la seguridad en el Estrecho de Ormuz y aplicar un arancel del 20 por ciento sobre la carga de todo buque mercante que circule por el corredor.

Desde su plataforma Truth Social, el mandatario norteamericano justificó la medida bajo el argumento de que su país debe actuar como el "guardián" del paso y recibir un reembolso por los costos de despliegue militar. Esta decisión equivale a la imposición de un peaje de facto en aguas internacionales y se da en el marco de un bloqueo focalizado que Washington restableció contra las exportaciones y embarcaciones de la República Islámica de Irán.

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La respuesta de Teherán ante lo que considera una vulneración directa a su soberanía territorial y a los equilibrios de seguridad regional fue inmediata. El gobierno iraní determinó la suspensión del tránsito por el estrecho, una de las arterias más importantes del comercio energético global por la que circula aproximadamente la quinta parte del petróleo mundial. Desde la perspectiva de las autoridades persas, la normalización de la navegación civil y comercial en sus costas está estrictamente condicionada al cese definitivo de la presencia e intervención de las fuerzas militares estadounidenses en el Golfo Pérsico. La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que la pretensión de Washington de usufructuar económicamente el control de la zona solo incrementa la inestabilidad y pone en riesgo el abastecimiento global de hidrocarburos.

El conflicto escaló durante el fin de semana con intercambios de ataques de artillería, misiles y drones entre las posiciones de ambos países en el área del golfo, lo que interrumpió el frágil acuerdo de tregua provisional que se había alcanzado el mes anterior. Mientras la Casa de Acceso norteamericana responsabiliza a Irán por la ruptura de las negociaciones, desde Teherán señalan que la constante presión económica y militar de Washington impide cualquier salida diplomática viable. La insistencia estadounidense en autofinanciar su presencia bélica cobrando a terceras naciones por un servicio de seguridad no solicitado redefine el conflicto no como una misión de pacificación, sino como un intento de hegemonía comercial y territorial sobre una de las rutas fluviales más codiciadas del planeta.

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