
La vorágine de la vida actual impide, por momentos hacer la pausa necesaria para una reflexión que permita, por ejemplo pensar cual es el camino transitado por condiciones sociales o elegido por tener una vida que lo permita. En ambas situaciones, la dinámica de la vida moderna, desde alimentarse a trabajar, es una catarata de acontecimientos volcánicos, que se repiten a diario, sin tiempo ni espacio que nos permitan respirar profundo.






