Francia registró una nueva escalada de violencia tras las manifestaciones del sábado, que dejaron unos 2.000 detenidos en todo el país, alrededor de 600 policías, gendarmes y bomberos heridos y cerca de 1.500 comercios saqueados o dañados. En París, donde hubo 855 arrestos, las fuerzas de seguridad volvieron a utilizar gases lacrimógenos y granadas aturdidoras este domingo para dispersar una concentración en la plaza de la República.















