Aquel día del año 2002 no hubo acto ni festejos. La orden del gobernador Carlos Reutemann fue que se retiren las vallas que impedían el paso.

La Mecha EncendidaEl 7 de septiembre de 2002 el Puente Colagante de la ciudad de Santa Fe quedó nuevamente habilitado para el paso de peatones, marcando una jornada histórica de resiliencia. Días más tarde pasarían los primeros vehículos.

Aquel día del año 2002 no hubo acto ni festejos. La orden del gobernador Carlos Reutemann fue que se retiren las vallas que impedían el paso.
“A partir de mañana, los santafesinos recuperarán para el uso cotidiano -en principio exclusivamente peatonal- uno de sus más tradicionales símbolos: el Puente Colgante”, indicaba la edición del día previo.
“A partir de las 8 y sin formalidad alguna -tal como ocurriera en 1927-, se despejarán las barreras que hasta hoy cierran sus accesos y quedará librado al paso de quien quiera recorrerlo en toda su extensión”, agregaba la publicación.
“Desde aquella triste y lluviosa tarde del 28 de setiembre de 1983, cuando cedió a la fuerza arrolladora del agua, durante muchos años los jirones de la gran estructura de hierro que se salvaron de la catástrofe nos recordaban que su recuperación era una deuda que la ciudad tenía la obligación de honrar”, recordaba el texto del 6 de septiembre de 2002.
“Felizmente ocurrió y hoy, después de dos años de trabajo y no pocos contratiempos, su sólida y elegante figura se eleva nuevamente sobre la Laguna Setúbal, decidido a convertirse nuevamente en el tradicional paseo que alguna vez fue y por tantos añorado”, “La apertura al tránsito vehicular se producirá el 28 del corriente, al cumplirse exactamente 19 años de su caída”.
Los días posteriores a aquel 7 de septiembre el Puente Colgante fue sólo de uso peatonal. Y un par de semanas más tarde se habilitó al tránsito vehicular. Pero ya no se escuchaba aquel crujido de tablones al atravesarlo, porque la nueva estructura es de cemento y pavimento. En cambio antes se podía observar entre las hendijas de las maderas el paso del río Santa Fe por debajo del puente.
Eran las 16.25 del recordado miércoles 28 de septiembre de 1983 cuando aquella tarde lluviosa los vecinos de la Costanera santafesina escucharon un retumbar que más tarde sucumbió el corazón a la ciudad: el viejo y querido Puente Colgante Ing. Marcial Candioti se había caído.
El símbolo de la ciudad permaneció abandonado por casi una década. Fue reconstruído y reinaugurado el 7 de septiembre de 2002.
En la memoria de la ciudad quedó aquel día tan triste, como también el recuerdo de Evaristo Franco, "El Renacido", aquel pescador de Alto Verde que cruzaba el Puente Colgante sobre su bicicleta cuando la estructura sucumbió.
Evaristo alcanzó a escapar del desmoronamiento pero su bicicleta terminó retorcida en el fondo del río. El hombre que alguna vez recordó esta historia falleció el 22 de septiembre del año pasado, a los 74 años.
Tras casi dos décadas inconcluso, en el año 2000 comenzaron los trabajos de reconstrucción bajo la premisa de respetar el diseño arquitectónico original.
El Puente Colgante volvió a encenderse el domingo 16 de agosto y recuperó una de sus postales más reconocidas. La nueva iluminación ornamental quedó habilitada durante la jornada en la que Santa Fe recibió la Antorcha Suramericana, como parte de la cuenta regresiva para los Juegos Suramericanos 2026.
La puesta en funcionamiento del sistema se concretó en el marco de las actividades organizadas en la Costanera Oeste para recibir el Fuego Suramericano. El encendido fue uno de los momentos centrales de una jornada que también incluyó propuestas recreativas, música en vivo y espectáculos para toda la familia.
La nueva puesta a punto conserva la tecnología LED RGBW que caracteriza al sistema ornamental instalado en el Puente Colgante. Se trata de una tecnología que permite generar diferentes colores, secuencias programadas y efectos visuales sobre las torres y los tensores metálicos.
La recuperación de las luces había comenzado meses atrás, con una intervención destinada a poner nuevamente en funcionamiento la totalidad del sistema ornamental del puente. La estructura, uno de los principales símbolos de la capital provincial, venía funcionando de manera parcial debido al desgaste de componentes y a la dificultad para conseguir repuestos específicos.












