Con una fabricación relativamente sencilla, con varios puntos en común con el sistema utilizado para elaborar plástico común, este film biodegradable tiene, además, un punto extra, y es que su comercialización beneficiaría a los productores de mandioca. En ese sentido, señalan las especialistas, se trata de un desarrollo nacional con valor agregado.    

Tal como relata un artículo publicado en NEXCiencia, el sitio de divulgación científica de la Facultad de Exactas y Naturales, las investigadoras fueron por dos caminos. Por un lado, apuntaron a mejorar la resistencia mecánica y la susceptibilidad al agua del film añadiéndole al almidón de mandioca alguna sustancia. Probaron con el agregado de nanopartículas de distintos metales: “Utilizamos concentraciones menores al 5%, que son las permitidas para los envases de alimentos, y comprobamos que las nanopartículas de plata al 1% mejoran significativamente la resistencia mecánica y la susceptibilidad al agua. Además, vimos que las nanopartículas le agregaron al film actividad antimicrobiana”, señaló Famá.

Por otro lado, fabricaron un film de almidón de mandioca con extracto de albahaca deshidratado, que aumenta la capacidad antioxidante del film y también mejora sus propiedades mecánicas.

Pero el paso clave fue la decisión de unir ambos films –el que tenía las nanopartículas de plata y el que tenía extracto de albahaca– para conformar un “film bicapa”. Así lo relató: “Decidimos ver si la unión de esas dos películas provocaba una sinergia. Como cada capa está hecha en base al mismo almidón, se unen perfectamente y no pueden despegarse. El producto final es un film bicapa con buena resistencia mecánica y buena resistencia al agua”.

La investigadora explica que la capa que está en contacto con el alimento es la que tiene el extracto de albahaca “para generarle un efecto antioxidante al alimento cuando empieza a oxidarse por efecto del almacenamiento”. La que está en contacto con el aire protege al alimento de posibles acciones de bacterias provenientes del aire exterior. Además, el film bicapa tendría la capacidad de proteger al alimento de la degradación solar y del fotoenvejecimiento.

El próximo desafío es, entonces, llevar el invento fuera del laboratorio. El objetivo del equipo es adaptar el proceso para que pueda incorporarse a la industria del envasado sin necesidad de modificar la maquinaria existente, reemplazando únicamente las materias primas.

Si ese paso se concreta, los films biodegradables podrían convertirse en una alternativa viable para reducir el uso de plásticos sintéticos en una de sus aplicaciones más extendidas: la conservación y el envasado de alimentos.